





La Ouija es uno de los métodos de comunicación con los espíritus más comúnmente usados por las personas sin entrenamiento psíquico previo. El nombre proviene de los equivalentes de la palabra “sí” en francés, oui, y en alemán, ja. Consiste de una tabla plana con las letras del alfabeto, algunos números, signos de puntuación y las palabras sí y no. La gente lo usa colocando levemente los dedos en un puntero el cual se mueve rápidamente, sin el conocimiento consciente de los presentes, deletreando mensajes. La venta de Ouijas llegó a su máximo en los Estados Unidos durante la Primera Gran Guerra; los años treintas, cuarentas y sesentas fueron testigos de furor por la Ouija en la que los estudiantes consultaban frecuentemente ese ‘Misterioso Oráculo Parlante’ (Hunt 1985: 5).
La Ouija es incluida aquí porque muy a menudo es el primer método usado por los aficionados que tratan de investigar los fenómenos psíquicos. Es científico en el sentido que quienes siguen la fórmula obtendrán resultados similares. Algunos obtendrán mensages inteligentes, inteligentes en el sentido de responder a preguntas específicas. La calidad de las respuestas depende por supuesto de quien, o qué, está respondiendo.Los psíquicos y los mediums experimentados creen que en realidad se hace contacto con los espíritus, que las respuestas de la Ouija provienen algunas veces de entidades humanas y no-humanas en diferentes niveles de progresión pero, más a menudo, de las entidades más bajas que operan en una ‘longitud de onda’ muy próxima a la nuestra. Si el contacto se hace con una entidad refinada, la respuesta usualmente es sofisticada. Si el contacto se hace con entidades groseras, de muy bajo nivel, la información es usualmente del mismo tipo que se obtendría de un ser terrenal grosero, vulgar, arrogante y blasfemo, con el propósito de traumatizar a los presentes.
La señora Curran se entretenía, allá por el año 1913, con una tabla ouija en compañía de su amiga Emily Grant. La plancheta comenzó a moverse de improviso y señaló diversas letras para formar un texto venido del más allá. Parecía enviado por una mujer llamada Patience Worth –traducción: el valor de la paciencia-, dando así inicio a una de las comunicaciones por ouija más extraordinarias en los anales de la investigación psíquica.
A lo largo de 25 años, aquella Patience dictó, a través de la señora Curran, lo mismo novelas que epigramas y poemas. El fenómeno fue estudiado por Walter Franklin Pierce, de la Sociedad de Investigaciones Psíquicas de Boston. La Sra. Curran murió en diciembre de 1987 y parecía que con ella desaparecerían Patience y sus obras literarias. Pero no fue así, porque reapareció 30 años más tarde, en circunstancias harto curiosas.


